Tu lenguaje corporal puede hacerte víctima de un delito
20 de noviembre del 2019

PUNTO DE VISTA

Tu lenguaje corporal puede hacerte víctima de un delito

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Por lo regular, la mayoría de las personas no somos conscientes de nuestra forma de caminar, de qué tan rápidos o largos son nuestros pasos, de la postura que adoptamos con el cuerpo y ello nos coloca en una situación de vulnerabilidad, especialmente cuando andamos solos por las calles.

¿Sabes por qué? Basándose en estas señales, los sujetos con un alto nivel de rasgos psicopáticos son capaces de identificar la vulnerabilidad de una persona, de hecho, en las prisiones de todo el mundo, los presos perfeccionan lo que por instinto han aprendido con la experiencia: detectar a las personas débiles, a los que son fáciles de manipular, pues como es bien sabido, en las cárceles sobrevive el más apto y para ello, sus inquilinos deben aprender a adaptarse y a perfilar a las personas para ganar aliados y defenderse de sus “depredadores”.

Es en esta escuela delictiva donde perfeccionadas sus habilidades, especialmente su capacidad de observación, cada vez más aguda, al igual que la de perfilamiento, pueden con facilidad saber si aquella persona (especialmente las mujeres) es una víctima idónea, pues no le dará trabajo someterla y podrá salirse con la suya. 

Es por ello que prefieren mujeres cuyo caminar sea lento, si su postura es encorvada sabrán que su estado de ánimo es bajo, puede que esté deprimida o que sea una persona sumisa o introvertida, especialmente si se muestra cabizbaja y su mirada se orienta hacia a los pies. Si a ello se le agrega ir peinada con una coleta, o mucho mejor aún, va hablando por teléfono para el delincuente será la víctima perfecta porque la tomará por sorpresa, acercándose por detrás para tomarla del cabello mientras con la otra mano la amenaza con un arma.

Esto resulta de lo más sencillo para carteristas y ladronzuelos comunes, sin embargo, las mentes criminales más perversas que van desde tratantes de blancas o asesinos seriales, sacan un mayor provecho al leer el lenguaje corporal de las personas (lo cual aprenden con la experiencia, partiendo primero en el desarrollo de su habilidad de observación) pues fácilmente identifican las debilidades de las personas y con base en ello pueden crear argumentos convincentes basándose en la manipulación a tal punto, que logran que hagan por “voluntad propia” lo que se les indica. 

Charles Manson es un gran ejemplo de ello, a tal grado que despertó el interés de la comunidad científica y forense por conocer qué había detrás de esa mente criminal, iniciándose en la década de los 70’s los primeros estudios del perfil del delincuente con el objetivo de conocer con detalle qué motiva a individuos como Manson a actuar cómo lo hacen, desde sus primero años de vida hasta la forma en que desarrollan una personalidad magnética que atrajo a fieles seguidores. 

Ted Bundy, uno de los asesinos seriales más famosos del siglo XX, a quien se le imputó el asesinato de más de treinta mujeres, fue un experto en la detección de la vulnerabilidad en base al comportamiento no verbal, lo cual adquirió como parte de un proceso más bien intuitivo, los sujetos simplemente saben que una persona es vulnerable. Esta es una muy buena razón para estar más atentos de las señales que emitimos con nuestro lenguaje corporal.

 

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