Tierra de profetas

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3 diciembre 2018 64

SAN LUNES 1. La frase de Jesús El Nazareno, de que “Nadie es profeta en su tierra” se reafirma con Andrés Manuel López Obrador a quién los grupos políticos tabasqueños obligaron a emigrar. Quiso ser presidente municipal de Macuspana y se lo negó el gobernador en turno; quiso que el PRI fuera un partido democrático y vigilante de los presidentes municipales y estos, encabezados por Gustavo Rosario Torres, pidieron su salida y el gobernador Enrique González Pedrero les cumplió su capricho; quiso ser gobernador del estado dos veces y lo vapulearon la gente de Salvador Neme Castillo y de Roberto Madrazo Pintado, incluso cuando cansado de tantos intentos, fue candidato a dirigir el CEN del PRD, uno de los medios escritos más poderosos del Sureste con sede en Villahermosa, le echó tierra encima y apoyó al ingeniero, Heberto Castillo Martínez, buen hombre, gran pensador, pero con poco colmillo político como se necesitaba en ese momento para levantar a la izquierda mexicana. A pesar de todo se impuso con el apoyo de los chilangos, y aquí en Tabasco, contó con los siempre fieles indígenas chontales. De quedarse en su tierra, no sería hoy presidente de México. Pordiositosanto.

SAN LUNES 2. Eso sí, la lucha de Obrador en Tabasco contra la mafia del poder, le dio la tenacidad que necesitaba. Andrés Manuel representa la lucha del pueblo de México, la lucha de aquellos que arriesgan su vida y su futuro por tratar de construir un país diferente; representa la lucha de millones de obreros y campesinos, que ven como una minoría se hace rica sin trabajar propiciando la frustración y el descontento social; representa la lucha de aquellos cuya honradez los relega del éxito en la función pública o en los negocios. Obrador representa a los caídos del 68, a los padres que perdieron a sus hijos en Tlatelolco, a los luchadores sociales que se quedaron a mitad del camino. ¿Que sigue ahora? La 4T, pero requiere de paciencia y constancia, la misma que mostró Obrador en 40 años de lucha.

LA CAMINERA. La educación superior constituye uno de los principales instrumentos con que cuenta el poder público para asegurar el desarrollo de los pueblos. El gasto destinado a este fin es considerado, por consiguiente, una inversión. El reto de las instituciones de educación superior es garantizar un crecimiento permanente en cantidad y calidad y para ello, más que de un mayor presupuesto, se requiere eliminar privilegios de la burocracia dorada como sucede en la UJAT y en todas las universidades del país, incluyendo la UNAM. Cuando Obrador creó la Universidad de la Chontalpa (UPCH) había austeridad y calidad; apenas cayó en manos de la SEP-SET, empezó el derroche y la simulación. El presidente prometió crear 100 universidades, seguramente austeras pero efectivas, no como las actuales. Sea por Dios.

LA POSTA 

Juan José Sánchez Gálvez


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