Al presentar el libro “La intuición de la isla. Los días de José Saramago en Lanzarote” en la Feria Internacional del Libro de la UJAT 2026, Pilar del Río, quien fuera compañera de vida del escritor portugués durante 22 años, replanteó una serie de anécdotas y experiencias en Lanzerote, la isla española donde el autor decidió pasar sus últimos años.
Con la vitalidad que impregnan las experiencias literarias con el ganador del premio Nobel de Literatura 1998, la también escritora española detalló perfectamente las emociones que envolvieron a Saramago en diversos capítulos de su vida hasta el día de su muerte.
Acompañada de la escritora colombiana Lauren Mendinueta, Pilar del Río explicó que en a la luz del nacimiento de “La intuición de la isla”, surgieron muchos obstáculos y, sin embargo, “escribí rendida por el miedo; procuré poner sentido del humor porque si no, no salía de ahí y el libro se publicó en una gran editorial llamada Itineraria”.
De entre los capítulos, del Río hace una remembranza de la polémica que envolvió a Saramago -allá por la década de los 90- cuando escribía lo que sería una de sus más importantes novelas: “El Evangelio según Jesucristo”, lo que le provocó fuertes críticas en una sociedad portuguesa católica y conservadora, lo que derivó a tomar la decisión de autoexiliarse a España, concretamente a Lanzerote, perteneciente a las Islas Canarias.
Recordó que el gobierno de aquella época denostó la publicación al grado de aseverar que no podía “El Evangelio según Jesucristo” no podía representar a Portugal por tres razones: Por la ofensa que le provocaba a los católicos, por su filiación comunista y porque, según, estaba mal escrito. “Se montó un revuelo muy grande, a favor, en contra (…) hubo mucho ruido y Saramago dijo que no podía soportar el ruido porque venía de escribir durante tres años un libro muy complicado que es “El Evangelio …” (…) Mucha gente dice que le gustaría vivir a una isla y pues nosotros nos fuimos”.
Pilar del Río, compañera incansable de Saramago, consideró que, a su llegada a Lanzarote, para alejarse de toda la controversia que los rodeaba, empezó a gestarse lo que sería el siguiente gran éxito de su compañero de vida: Ensayo sobre la ceguera.
“Después de escribir “El Evangelio según Jesucristo” y de reflexionar lo que aportó la cultura cristiana, de reflexionar lo que aportaron otras culturas, después de mucha investigación, solo podía escribir “Ensayo sobre la ceguera” y lo escribió. Y le costó mucho”, atajó.
Para cerrar su ponencia, la también periodista española mencionó episodios posteriores a la muerte de José Saramago, quien siempre se consideró ateo y que le provocara diferencias marcadas con seguidores de la religión católica.
Y es que las cenizas de Saramago fueron depositadas sobre un olivo, en la capital de Lisboa.
“En un principio se quería quedar en Lanzerote pero no fue posible porque el funeral, la despedida iba a ser en Lisboa (…) Está en un olivo que da aceitunas, muy hermoso y solo con una frase: « No subió a la estrellas porque pertenecía a la tierra»”, concluyó.
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Alicia Mateos
















