Durante años nos han vendido al vap como la versión “light” del cigarro: más moderno, más limpio, más cool y con sabor a sabor a mango, algodón de azúcar, menta, a ropa vieja. Pero los estudios que se han publicado en los últimos años nos dicen algo muy distinto: vapear está dañando con rapidez las vías respiratorias, y no en daño menor.
Las revistas médicas de alto nivel nos demuestran que el aerosol de los cigarrillos electrónicos no es “solo vapor de agua”, además de nicotina, tiene partículas ultrafinas de metales pesados (liberados por la resistencia del dispositivo y sustancias irritantes y cancerígenas como formaldehído y acroleína). Cuando esas partículas entran en contacto con las células que recubren la nariz, la garganta y los bronquios, provocan inflamación crónica y «estrés oxidativo». En palabras simples: irritan, inflaman y debilitan todo el sistema que usas para oxigenar la sangre.
¿Sabías que tu pulmón tiene un sistema de limpieza propio y está recubierta por pequeños “pelitos” microscópicos que se mueven para sacar moco, polvo, virus y bacterias? Los estudios recientes evidencian que vapear reduce la eficacia de ese sistema es decir, el equipo de limpieza de tus pulmones empezara a fallar lo que se traduce en más infecciones respiratorias, más tos, más flemas, más irritación.
Otra observación en quién vapean es la mayor probabilidad de presentar síntomas de bronquitis crónica (tos y un ligero dolor persistente que muchos jóvenes creen normal) y mayor riesgo de desarrollar o empeorar asma. Incluso personas que Vapean sin haber fumado cigarro tradicional, presentan cambios inflamatorios en la vía aérea después de usar vapeadores de forma regular.
Y hay algo todavía más inquietante: el daño del cigarro normal puede ocurrir en décadas pero el de vapear, aparece en pocos años incluso algunos estudios describen alteraciones celulares después de exposiciones relativamente cortas (dos o tres años), estamos hablando de cambios que pueden empezar en la juventud, cuando el cuerpo debería estar en su punto más fuerte.
Muchos defenderán el vapeo diciendo que es “menos malo” que el cigarro convencional, pero deben saber que en ciertos contextos el daño sea diferente, pero “menos malo” no significa “más seguro” además, el uso dual (fumar y vapear) es sumamente riesgoso. Hay que reconocer que el marketing fue más rápido que la ciencia. El diseño atractivo, los sabores dulces, la rápida distribución y la imagen de estar «tecnológicamente Inn», hicieron que millones de jóvenes probaran algo que no estaba suficientemente estudiado a largo plazo.
Aquí nadie inventa nada, la evidencia se acumula y no es buena porque tus pulmones no están hechos para inhalar químicos calentados por una batería, están hechos para captar aire y cada inhalación de vapeador es una agresión microscópica constante que en breve, provocará un desgaste acumulativo y una inflamación permanente.
Si usted vapea porque cree que no le pasará nada pues, la ciencia ya demostró que sí pasa. Si vapeas porque todos lo hacen, recuerda que los pulmones son individuales. Si vapeas porque “puedes dejarlo cuando quieras”, deja decirte que hoy es mejor día que mañana.
Finalmente, deja decirte que no necesitas echar por la boca ningún humo disfrazado de vapor para encajar, relajarte o verte interesante. Respirar bien debería ser lo normal, tu normal y no un lujo que extrañes después cuando sientas que te ahogas con cualquier tosecilla. La nube del vap se disipa en segundos, el inminente y rápido daño, no.
POR: Edmundo Juarez
















