Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrolló trampas acústicas capaces de capturar insectos como moscas y abejas sin causarles daño, una tecnología que podría abrir nuevas posibilidades para el estudio de organismos vivos.
El proyecto fue desarrollado por especialistas del Laboratorio de Óptica y Acústica del Instituto de Ciencias Físicas (ICF), quienes utilizaron ondas ultrasónicas de alta intensidad para mantener suspendidos a los insectos en el aire sin necesidad de sujetarlos físicamente.
De acuerdo con el investigador Víctor Ulises Lev Contreras Loera, la tecnología aprovecha la resonancia generada por ondas acústicas que viajan en direcciones opuestas, creando puntos específicos donde los objetos pueden permanecer inmóviles.
Aunque este tipo de técnicas ya había sido utilizado para atrapar objetos de formas simples, como pequeñas esferas, el reto consistió en lograr la captura estable de organismos vivos con estructuras irregulares y complejas.
Para conseguirlo, los científicos ajustaron la intensidad y la fase de las ondas sonoras, generando un campo acústico más sofisticado que permite inmovilizar insectos sin que giren o pierdan estabilidad durante los experimentos.
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El desarrollo surgió en 2022, cuando investigadores de la Universidad de Aix-Marsella, en Francia, solicitaron apoyo al equipo mexicano para encontrar una alternativa a los métodos tradicionales de sujeción utilizados en estudios científicos.
La intención era observar insectos vivos sin modificar su comportamiento natural ni provocarles daños, algo fundamental para obtener resultados más precisos en diversas investigaciones biológicas.
Tras varios años de colaboración internacional, los dispositivos fueron enviados desde Cuernavaca a Francia, donde actualmente son utilizados en estudios sobre las llamadas \\\\\\\»moscas de las flores\\\\\\\», insectos similares a las abejas que permiten analizar fenómenos relacionados con el vuelo y la caída libre.
Los investigadores destacan que esta innovación representa un avance importante para la ciencia, al ofrecer una herramienta capaz de manipular organismos vivos de forma segura y no invasiva, ampliando las posibilidades de investigación en áreas como la biología, la física y la ecología.
JCSC












