Crónicas de una ciudad imaginaria
18 de noviembre del 2019

PUNTO DE VISTA

Crónicas de una ciudad imaginaria

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Posol City por Edmundo Juárez

 

Quica Corcuera desde niña, tenía una fijación: ser una primera dama y vivir de sus rentas. 

Pensamientos que elaboraba bajo los estrictos pasos de Paulo Coelho y de otra decena de mensajeros de la coincidencia del universo en su signo zodiacal, teoría que repasaba meticulosamente mientras despachaba litros de posol y dulce de coco en el mercado Pino Suárez. Quica era la tercera generación en el local 17. Ese trabajo, para cualquier otra sería un castigo, pero para ella, era una de bendición,  ya que podía ver diariamente a Robertico, heredero universal del puesto de verduras y legumbres, justo al frente del suyo. Él fue su primer amor y ella se lo dijo al oído el primer sábado del mes, día en que sus padres ocupaban cinco horas para hacer la compra semanal de dulce virgen en Cunduacán. Robertico le cantó esa de "'amo tu inocencia, amo tus errores...'' la chica de la canción y la amada, compartían edad. Hubiera sido una bella historia de amor, sin embargo, la Quiquis descubrió que, de su enamorado, a pesar del bañarse con jabón zote, ése olor a leche cortada que emanaba de las axilas y pies del amante, no se quitaba. Cosa extraña para el emporio legumbrero. Ella hubiera soportado el aliento a Cebolla, perejil, albahaca, ¿pero leche? La quinta vez que compartieron besos y jabón Roma, Lirio, Blanquita, Zest, y Maja, él puso un anillo en su dedo, y ella, que nunca entendió el porqué del intrigante aroma y que  tampoco preguntó al respecto para no hacer sentir ofendido al enamorado, le dijo que no. 

Doña Federica Corcuera, hoy va a cumplir 37 años, y enseña a su hija a no leer tonterías: "no hay poesía en el maíz con cacao, ni armonía en la azúcar" le dice entre dientes, con algo de furia, con algo de melancolía. Pero su hija, la cuarta generación de posoleras y la única de ojos claros, es famosa por vender en una jornada más que toda su competencia, y entre sus clientes, puntual es Robertico quien ahora, soltero, sin poder procrear descendía y dueño de la mayor distribuidora de lácteos del sureste, brinda siempre, sin que ella entienda, un descuento especial a  los dulces que la familia Corcuera, vende día tras día en el mercado…

 

@chocoAshushao

 

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