El triunfo de los mismos, sobre los de siempre
18 de agosto del 2019

PUNTO DE VISTA

El triunfo de los mismos, sobre los de siempre

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Finalmente, lo anunciado se consumó. Alejandro Moreno se erigió con el triunfo en la contienda interna del PRI y será el próximo dirigente de un partido hundido en la desorientación y el desprestigio, que pasó de ser gobierno a un nada honroso tercer lugar, en el pasado proceso electoral nacional.

La del domingo fue la conclusión de un proceso que desde su inicio se cuestionó por una marcada y evidente línea para favorecer al candidato que resultó ganador y que triunfó en medio de señalamientos de haber obtenido ese resultado usando los métodos más arraigados en el viejo estilo priista. Es decir, el tricolor no perdió su esencia y operó como siempre lo ha hecho, sólo que ahora fue a favor y en contra (vaya paradoja, ¿no?) de sí mismo.
 
Padrón rasurado, relleno de urnas, voto de personas ajenas al partido, ausencia de representantes de casilla de las fórmulas perdedoras, guerra sucia de todos contra todos y un bien organizado cochinero, que deja de manifiesto que la propuesta principal de quienes compitieron fue la de un cambio, pero para que todo siga igual.
 
Ivonne Ortega se dedicó desde el inicio de la contienda a acusar a Moreno Cárdenas de ser tramposo y corrupto, para ello se apoyó en uno de los operadores electorales más tramposos que tiene el PRI: Ulises Ruiz. La yucateca por su parte, también fue cuestionada en su honorabilidad y así, entre señalamientos de deshonestidad, la militancia se fue decepcionando y dejó que la jornada electoral fuera protagonizada por la cúpula y sus viejos métodos. Es decir, las bases, según las cifras, no salieron a votar.
 
Con una escaza participación, algunos priistas echan campanas al vuelo, pero el porcentaje del padrón que sufragó fue menor al 25%. Esto equivale a un proceso que no motivó la participación ni de los de casa y con eso no les va a alcanzar para mucho.
 
El reto de ese partido es el de regresar a los triunfos electorales, tenían ante sí una oportunidad inmejorable, pero la esencia de las que están hechos es más fuerte que la convicción de un cambio necesario y sucumbieron ante la tentación de manosear el proceso. La interrogante ahora es entender ¿para qué quiere Alito ser dirigente del PRI? La respuesta la conoceremos en el corto tiempo…
 
Antes de bajarnos del caballito…
 
Lo interesante de este tipo de temas es que, ahora le toca a Morena iniciar su proceso interno. Acostumbrados al mandato del caique, habrá que ver si están preparados para conducir una elección democrática y sin la “guía moral” de su tlatoani…  
 

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