¿El artista se debe al público?
18 de agosto del 2019

PUNTO DE VISTA

¿El artista se debe al público?

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Mirada y territorio por  Miraldelly Marín
Hasta ahora he comentado sobre la tarea que tienen las instituciones y sus operadores en la promoción del arte visual y otras disciplinas, pero en este juego a dos manos es necesario colocar en primer turno a los artistas, de quienes invariablemente nos preguntamos ¿para quién producen? ¿Qué desean conseguir? ¿Por qué se ponen al frente?
 
 Para entender los motivos para crear, tomemos las ideas de Gabriel Marcel en su conferencia Yo y el otro (1941), de donde resulta evidente que el creador como todo individuo, manifiesta necesidad loca de confirmación por lo exterior, por el otro… de donde a fin de cuentas el yo más centrado sobre sí mismo espera su investidura…de ahí el atribuido egoísmo al autor puesto que se revela como personaje de su propio drama, no obstante según Marcel, el ser humano en su condición itinerante o de  viajero, al mirar el pasado y detenerse en el presente, evoca a aquellos que le han acompañado y hecho con él tal viaje: en este caso nos referimos al público, pero, el artista ¿está dispuesto a relacionarse con éste de una forma directa? ¿puede dejar de tratarlo como una caja de resonancia o un amplificador para sus fines mediáticos? o ¿continuará creando solo por pulsión? ante esto, cuando tiene claro que su propuesta no es un mero simulacro, se involucra con el curador y el museógrafo para elaborar una estrategia de acompañamiento y guía para que el público interactúe efectivamente con la obra y con él mismo, buscando reconocer circunstancias y pensamientos que en un principio pueden ser ajenos, extraños, pero que le permitirán comprender cómo el mundo es visto y experimentado por quienes no producen objetos o materiales categorizados como arte y que por experiencia de vida son capaces de sostener un diálogo de saberes que permite ir configurando una identidad cultural y estética potente,  generadora de ciudadanos capaces de valorar la calidad de las iniciativas. Indudablemente, al artista toca parte de la tarea en la formación de público, para esto existen diversas modalidades, que baste decir, en algunas partes del país y el mundo ya se están practicando, sin embargo, los efectos no son visibles pues se sabe de artistas que plantean una retribución social mediocre, carente de interés, creatividad y desarticulada con la realidad negándose a incursionar en territorios que no le garantizan comodidades y reconocimiento, aun tratándose de espacios propicios para ampliar sus miras  a partir de las apreciaciones e impresiones de la comunidad; es momento pues de hacer a un lado la apariencia, trabajar con genuino compromiso y entendimiento de que el arte es inherentemente humano y que por lo mismo nos compete a todos.
 
 

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