La memoria corta y un helicóptero “volando”

La memoria corta y un helicóptero “volando”

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Se dice que los tabasqueños somos de memoria corta, que de todo hacemos un escándalo, pero pasado el coraje o un tiempo, todo se olvida y hasta se perdona. Por eso, muchos apuestan al olvido e incluso a la victimización.

Abundan los ejemplos históricos y los recientes.

Por eso es importante no quitar el dedo del renglón y refrescar socialmente la memoria en el caso de los conocidos y señalados presuntos negocios y latrocinios  cometidos durante el gobierno de Arturo Núñez.

Personalmente como diputado, me tocó exponer, demandar y exigir castigo a esas conductas que por lo menos, ameritaban investigación por parte de las autoridades.

 

En cambio el Congreso y los demás poderes los encubrieron y solaparon.

 

El caso del helicóptero de más de 30 millones para Protección Civil que nunca apareció. Es evidente que en este asunto hubo por decir lo menos, negligencia de los funcionarios que desahogaron el procedimiento de compra de dicho helicóptero y eso no debe quedar impune porque le causaron un grave daño a la hacienda estatal.

 

Aunado a que hubo violación a la Constitución y a las leyes secundarias porque la compra de la aeronave se debió de haber realizado a través de una licitación pública y no de manera directa como se hizo.

 

Además no se debió de haber pagado el precio total sin antes haber recibido el bien, sobre todo por los antecedentes de incumplimiento de la empresa a la que se le adquirió, pues no entregó la aeronave en el primer plazo convenido por lo que tuvieron que otorgarle una prórroga.

 

La citada compra estuvo plagada de irregularidades, pero entre las más importantes destacan: 

 

➢ Que en vez de hacerse una licitación pública, se realizó mediante compra directa.

➢ Que el precio sería de 39 millones 312 mil pesos más IVA, pagadero en parcialidades, sin embargo, el gobierno pagó toda la cantidad sin recibir el bien.

➢ El helicóptero no le fue entregado al gobierno estatal, en el plazo convenido, que era de diez días naturales, según el contrato original del 31 de octubre de 2016.

➢ Que al no haberse entregado en el plazo convenido se firmó una prórroga de entrega para entrega al 21 de diciembre de 2016, fecha en la cual tampoco se entregó.

➢ Al practicarse el avalúo conforme a la documentación que presentó la empresa, se dictaminó que el modelo que estaba en la carátula del servicio era un tipo de helicóptero, pero dentro de la hoja de servicio de revisión se habla de otro, de lo cual aparentemente nadie se dio cuenta.

➢ Que en el contrato de compra venta se menciona una aeronave con una matrícula, que aparece como propietaria de Soul the Crow Aircraft, sin embargo, conforme al contrato, a la empresa que se le compró es DCO Aviation Solutions S.A. de C.V., de lo cual tampoco nadie se percató.

➢ La empresa a la que se le compró el helicóptero está involucrada en varios hechos presuntamente de carácter delictivos, y tiene varias denuncias federales.

➢ Esa empresa aparece como dueña de un avión que recuperó el gobierno de Veracruz, porque se lo habían vendido, pero nunca se lo habían entregado.

➢ La empresa ha sido investigada por lavado de dinero por parte de la autoridad federal.

 

 Ante esas irregularidades, la Auditoría Superior de la Federación, al auditar los recursos que PEMEX donó para la compra, observó incluso, que el proveedor de DCO Aviation Solutions, recibió un pago superior a lo donado por Pemex, ya que le sumaron los productos financieros generados desde que se entregó el recurso y hasta que se ejerció el mismo, por lo que de 39 millones se elevó a 45 millones 600 mil pesos.

 

Y también observó, que todo el proceso estuvo mal, desde el tipo de licitación, la elaboración de actas, etcétera.

 

 No obstante, ni la  Secretaría de Contraloría, ni el Órgano Superior de Fiscalización revisaron, o auditaron esa compra.

 

Al preguntarle al entonces  Secretario de Gobierno, en su comparecencia con motivo de la glosa del quinto informe lo que sabía sobre esa compra, negó tener conocimiento, pese a que el Secretario de Gobierno era  parte del Órgano de Gobierno del Instituto de Protección Civil.

 

En esas mismas fechas, cuando le pregunté al entonces secretario de Planeación y Finanzas, sobre el mismo helicóptero,  admitió los hechos y dijo que lamentablemente ante el incumplimiento de un proveedor irresponsable el helicóptero no había  sido entregado; y que habían echado a andar  todas las diligencias que garantizan poder garantizarle al Estado sus intereses.

 

Sin embargo, desde el 21 de diciembre de 2016 en que el helicóptero debió de haber sido entregado, han pasado 38 meses y no se tienen noticia sobre los avances de los procedimientos que el gobierno del estado, a través de sus dependencias haya realizado o esté realizando  para recuperar el helicóptero o los 45 millones de pesos que pagó al proveedor.

 

Para beneplácito de los tabasqueños, el gobernador del estado comentó ante medios de comunicación que se habían reabierto las denuncias y las investigaciones del famoso helicóptero.

 

Pareciera pues, ante el resurgimiento del tema,  que los que participaron ya sea por comisión o por omisión en este caso, le apuestan al tiempo, al olvido; e incluso, se victimizan o tratan de lanzar cortinas de humo para que no sean identificados.

 

Sin embargo, no podemos permitir que las cosas queden así como si nada. Son  muchos millones de pesos los que indebidamente se pagaron por adelantado y el helicóptero hasta la fecha no ha sido entregado, ni el dinero ha sido recuperado.

 

Cuántos proveedores locales hubieran querido  tener la suerte de esa empresa, que se le pagaron  los productos que suministrarían al gobierno antes de entregarlos.

 

Además, el que fungió como responsable de Protección Civil, fue supuestamente  inhabilitado por la Contraloría por unos meses, pero inmediatamente contratado en el DIF como asesor con las gentes que con el hicieron el desfalco del helicóptero. 

 

Simulando con ello la supuesta inhabilitación de que fueron objeto.

 

Se quedan pendientes para comentar y abundar el caso de la compra de los Drones, por parte de la Fiscalía y la Secretaria de Gobierno del trágico sexenio nuñista, el caso del FIDEET, los manejos de Salud y la compra de medicamentos, el tráfico de plazas y los adeudos a proveedores y desvíos del Seguro Popular; los préstamos para Seguridad Pública, las APPS que costaron cientos de millones; las rentas de vehículos blindados, y de servicio; el súper millonario gasto en comunicación social, y el pago que a través de la UJAT se hacía a medios de  comunicación.

 

De esos temas comentaremos en las próximas semanas, para que no quede en el olvido ni en el tiempo.

 

Los tabasqueños saben muy bien quien es cada quien, y a cada uno lo ubican en el lugar que se merece. 

A veces conviene solo recordarlo.

 

              

    

   

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