Hay pelis que vas a ver por el drama… y hay otras que te dejan pensando en tus propios hábitos en redes. After the Hunt —o Cacería de Brujas— entra directo en esa segunda categoría: visualmente linda, emocionalmente caótica y socialmente incómoda. Una combinación estética que te atrapa… pero también te sacude.
La historia se mete de lleno en uno de los temas más densos (y reales) para nuestra generación: la cultura de la cancelación. Sí, esa misma que puede convertir un rumor en trending topic y a una persona común en el enemigo público #1 en cuestión de horas. La película te muestra cómo una acusación, aunque no esté comprobada, puede arruinarle la vida a alguien mientras todos nosotros seguimos scrolleando como si nada.
Lo más loco es cómo la cinta refleja nuestra propia realidad. Estamos tan acostumbrados a “tomar postura” rápido, a dar like, share o comentar indignados sin leer completo, que ya no nos cuestionamos si lo que vemos es verdad o solo un recorte malintencionado. After the Hunt te pone justo en ese punto incómodo: ¿qué tan fácil es cancelar a alguien sin saber la historia completa?
Y sí, el vibe es estético: colores fríos, tensión suave pero constante, silencios que pesan más que los diálogos. Una atmósfera que te hace sentir dentro del feed, como si tú también fueras parte de esa tormenta digital donde todos opinan, pocos investigan y casi nadie quiere escuchar.
Lo más valioso de esta peli es que no te sermonea. Simplemente te lanza la pregunta que todos evitamos: ¿y si un día el cancelado eres tú?
En un mundo donde tu nombre puede volverse tendencia por cualquier error, la empatía se vuelve más necesaria que el algoritmo.
After the Hunt no es solo entretenimiento; es un recordatorio aesthetic de que hay vidas reales detrás de cada historia viral. Un “piénsalo dos veces” disfrazado de película indie cool.
Al final, te deja con una sensación clara: antes de dejarte llevar por el caos de las redes… respira, duda, investiga. Porque cancelar a alguien puede parecer fácil desde la pantalla, pero reparar lo que se destruye no tiene botón de “undo”.
POR: Jimmy David




