El crecimiento del acceso a internet entre los adultos mayores en México ha abierto nuevas oportunidades de comunicación, información y servicios digitales. Sin embargo, este avance también ha provocado un incremento en los fraudes financieros dirigidos a este sector de la población.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que el uso de internet entre personas de 65 a 74 años pasó de 11.2 por ciento en 2015 a 57.8 por ciento en 2025. En el caso de quienes tienen 75 años o más, la cifra aumentó de 3 a 30.3 por ciento durante el mismo periodo.
Paralelamente, las reclamaciones por posibles fraudes relacionados con servicios bancarios continúan en aumento. De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), durante los primeros cinco meses de 2026 se registraron más de 11 mil quejas por este tipo de delitos, un incremento superior al 11 por ciento respecto al año anterior.
Las estadísticas revelan que casi una tercera parte de las reclamaciones corresponden a personas mayores de 60 años, lo que refleja la vulnerabilidad de este grupo frente a las nuevas modalidades de engaño digital.
Especialistas señalan que los delincuentes aprovechan factores como la confianza de las víctimas, el desconocimiento de herramientas tecnológicas y la poca familiaridad con plataformas digitales para cometer los fraudes.
Actualmente, los estafadores han migrado de las llamadas telefónicas tradicionales a mensajes de texto, aplicaciones de mensajería instantánea y correos electrónicos falsos para engañar a los usuarios.
Una de las modalidades más comunes es el phishing, una técnica mediante la cual los delincuentes se hacen pasar por instituciones financieras, empresas o dependencias oficiales para obtener información confidencial.
Generalmente, las víctimas reciben mensajes que alertan sobre supuestos movimientos inusuales en sus cuentas o problemas de seguridad. Al ingresar a enlaces fraudulentos o proporcionar datos personales, los ciberdelincuentes obtienen acceso a información bancaria y recursos económicos.
Ante este panorama, especialistas recomiendan no responder mensajes de remitentes desconocidos, evitar abrir enlaces sospechosos y verificar siempre la autenticidad de cualquier comunicación relacionada con cuentas bancarias o datos personales.
JCSC













