Aunque suelen confundirse con plantas o corales, las esponjas marinas son algunos de los animales más antiguos del planeta. En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se encuentra la colección más importante del país dedicada a estos organismos, integrada por más de 15 mil ejemplares provenientes de los litorales mexicanos.
Bajo resguardo del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, la Colección Nacional del Phylum Porifera Gerardo Green conserva alrededor de 600 especies y cerca de cuatro mil registros científicos que permiten conocer la biodiversidad marina de México y los cambios que han experimentado los ecosistemas costeros a lo largo del tiempo.
La curadora del acervo, Patricia Gómez López, explicó que una de las piezas más antiguas fue recolectada en 1934 y representa un valioso testimonio de cómo eran los mares mexicanos hace casi un siglo.
La especialista destacó que el estudio de estos organismos requiere un análisis detallado de sus características externas y microscópicas, particularmente de las espículas, pequeñas estructuras de sílice o carbonato de calcio que funcionan como su esqueleto interno y permiten identificar cada especie.
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Además de su valor científico, las esponjas desempeñan una función clave en los ecosistemas marinos. A través del bombeo constante de agua, filtran bacterias, algas microscópicas y partículas suspendidas, contribuyendo a la limpieza natural de los océanos.
También sirven como refugio para diversas especies marinas, desde pequeños moluscos y peces hasta organismos de mayor tamaño que encuentran protección en sus complejas estructuras.
La colección ha despertado el interés de investigadores nacionales e internacionales que realizan estudios sobre biodiversidad, ecología, farmacología y materiales naturales, consolidándose como una referencia científica para el conocimiento de la vida marina.
Patricia Gómez subrayó que aún existen miles de ejemplares pendientes de ser estudiados e identificados, por lo que el trabajo científico continúa. Asimismo, hizo un llamado a la población para proteger los ecosistemas marinos mediante acciones cotidianas que eviten la contaminación de ríos y océanos.
“La naturaleza es maravillosa y debemos aprender a conservarla limpia y saludable para las futuras generaciones”, concluyó la investigadora.
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