Habitantes de la comunidad maya de Suc Tuc, en el municipio de Campeche, denunciaron afectaciones a la salud y pérdidas económicas derivadas del uso indiscriminado de agroquímicos, principalmente por fumigaciones con pesticidas realizadas mediante avionetas.
El representante del ejido, Benjamín Yeh Acosta, entregó un oficio al Congreso del Estado de Campeche para solicitar que se reactive la comisión intersecretarial encargada de investigar los impactos en la salud y el medio ambiente en distintas comunidades de la región.
De acuerdo con el líder ejidal, en Suc Tuc se han detectado entre 10 y 20 casos de cáncer de piel, labios y estómago, además de reportes de malformaciones en recién nacidos, lo que ha generado preocupación entre las familias de la localidad.
Asimismo, indicó que durante la temporada de lluvias e inundaciones las enfermedades gastrointestinales aumentan hasta en 80 por ciento, situación que los habitantes relacionan con la contaminación del agua del subsuelo por escurrimientos provenientes de zonas agrícolas donde se cultivan maíz, soya y sorgo.
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La problemática también ha afectado gravemente a los apicultores de la región, quienes reportan la muerte de miles de abejas tras las fumigaciones con pesticidas. Según Yeh Acosta, desde 2023 se han acumulado pérdidas económicas superiores a 16 millones de pesos en la actividad apícola.
El representante detalló que la primera afectación representó cerca de 12 millones de pesos, mientras que una segunda pérdida alcanzó casi 4 millones adicionales.
En 2023, el gobierno estatal entregó núcleos de abejas para ayudar a los productores a recuperar sus colmenas; sin embargo, estas minicolonias volvieron a perderse a inicios de 2024 tras nuevas aplicaciones de agroquímicos en zonas cercanas a Crucero Oxá y Suc Tuc, donde opera la empresa Yibel.
Aunque en 2024 se creó una comisión intersecretarial para atender el problema y se realizaron reuniones con autoridades ambientales y de salud, los productores señalan que no existen prohibiciones claras ni vigilancia sobre sustancias altamente tóxicas para las abejas y las personas.
Ante esta situación, los habitantes no descartan emprender acciones legales para exigir medidas que protejan la salud de la población y la actividad apícola en la región.
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