Hace algunos años, enviar un currículum significaba que una persona lo revisará, pero hoy ese primer filtro casi nunca lo hace un humano, lo hace una máquina.
La inteligencia artificial también es la nueva puerta de entrada al mundo laboral, sistemas automatizados analizan currículums, comparan perfiles y deciden en segundos quién sigue en el proceso y quién no, todo esto sucede antes de que un reclutador haya visto siquiera el nombre del candidato. Mientras tanto, miles de profesionales con experiencia, títulos sólidos y trayectorias consolidadas envían decenas de solicitudes sin recibir respuesta, no hay correos, no hay llamadas, no hay retroalimentación. Solo silencio y ese silencio comienza a sembrar una idea peligrosa “Tal vez no soy tan buen candidato”, pero la realidad es que no están perdiendo contra personas, están compitiendo contra volumen.
La dinámica más inquietante de esta nueva era laboral es que los nuevos profesionistas ya no escriben sus currículums, utilizan plataformas de inteligencia artificial para redactar, optimizar sus habilidades, generar cartas de presentación y adaptar sus perfiles a cada vacante, no es trampa, ni es ilegal, es la nueva normalidad.
El problema es que esas aplicaciones, escritas por inteligencia artificial, son leídas y evaluadas por otra inteligencia artificial. Es decir, hoy existe un diálogo silencioso entre máquinas, una IA creando candidatos “perfectos” en papel y decidiendo quién pasa al siguiente filtro, en medio de ese intercambio automático, lo verdaderamente humano queda en segundo plano otro gran problema de este modelo es que el talento real no siempre es ordenado ni es perfecto, a veces es caótico, creativo, intuitivo y esas cualidades no encajan bien en los formularios automáticos ni en los sistemas de selección.
La tecnología no es el enemigo, puede ser una herramienta poderosa pero cuando se convierte en juez, filtro y primer entrevistador algo se pierde, el empleo no debería ser un concurso de compatibilidad con un software, debería ser un encuentro entre necesidades humanas alguien que busca un talento y no se trata de eliminar la inteligencia artificial, se trata de equilibrar su poder.
El futuro del empleo no debería ser una conversación entre máquinas. Debería ser una herramienta que acerque a las personas, no que las descarte en silencio, porque detrás de cada currículum no hay un algoritmo, hay un talento y ese talento merece ser leído por alguien que pueda descubrirlo.
POR: Erick Canul Rodríguez





