Aparece lago en el lugar más seco y caluroso de Estados Unidos, el Valle de la Muerte

El Valle de la Muerte, mejor conocido como Death Valley, en el sureste de California, es considerado como uno de los lugares más áridos del planeta desde 1972.

13 marzo 2019 101

El Valle de la Muerte, mejor conocido como Death Valley, en el sureste de California, es considerado como uno de los lugares más áridos del planeta desde 1972.

En ese año, en ese lugar supuestamente se registró una temperatura ambiente de 93.9 grados centígrados. Esta sería, por mucho, la más alta registrada en el planeta Tierra.

Por esta razón, el hallazgo de un lago de 16 kilómetros de largo en este pequeño infierno en la tierra ha intrigado a investigadores de Estados Unidos, además de haber generado un paisaje que atrae a fotógrafos y curiosos de todo el mundo.

La lluvia en esa parte del desierto de Mojave es tan rara que suele ser calificada como un acontecimiento histórico. Esto ha ocurrido precisamente los días 4 y 5 de marzo, cuando las bajas temperaturas y un frente de nubes ha dejado caer el triple de agua de lo normal en esta época del año (22 mm). de acuerdo con el meteorólogo Chris Dolce.

Ya que el agua no es realmente absorbida en un ecosistema desértico, incluso una precipitación moderada puede causar una inundación en Death Valley”, dijo Dolce. “La inundación repentina puede suceder incluso si no está lloviendo. Arroyos que están normalmente secos pueden inundarse debido a caída de lluvias en las montañas”, aseguró.

Aunque sigue siendo muy poco, el terreno del Valle de la Muerte es tan seco que se inunda fácilmente. Así, deja ver un paisaje parecido a una pintura surrealista que ha cautivado a fotógrafos de todo el mundo.

La masa de agua tiene una longitud de 16 kilómetros de largo y muy poca profundidad, por lo que se espera que se evapore en pocos días, en la medida en que las temperaturas vuelvan a la normalidad infernal.

Antes de irse, sin embargo, el lago podría provocar un apocalipsis a nivel bacterianoen un entorno tan poco acostumbrado, como sucedió recientemente en el desierto de Atacama.


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