Cómo cambia tu vida sexual cuando terminas en silla de ruedas

‘La vida te pone obstáculos y tienes que seguir adelante’

6 diciembre 2018 77

Antes del accidente de Nadia, el sexo solía ser divertido. Era emocionante; había espontaneidad, pero sobre todo era normal. Pero hace tres años, se convirtió en un territorio completamente nuevo que tenía que atravesar. No era el sexo lo que le daba miedo, sino más bien las explicaciones constantes sobre por qué sus piernas podían sufrir espasmos, o por qué tenía que usar una sonda. Tener que hablar todo el tiempo de su cuerpo la hacía sentir como disco rayado y le preocupaba lo que la gente podría pensar. “Sentía como que necesitaba tarjetas de presentación, así de, ‘Hola, me llamo Nadia y tengo esto y esto podría suceder, está bien si tengo espasmos en las piernas'”.

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Nadia. Foto por Zahra Shahtamasebi

A los 22 años, Nadia tuvo un accidente automovilístico. Su columna vertebral quedó destruida, y mientras sus brazos seguían funcionando, sus extremidades inferiores dejaron de hacerlo.

La primera vez que Nadia fue a su casa durante su período de rehabilitación, se encontró con una amiga cercana. Su primera pregunta fue: “¿Puedes seguir teniendo sexo?” Nadia se ríe ahora cuando recuerda la conversación. “Así que respondí diciendo: ‘¡No me cocieron la vagina!'”

Pero luego reflexionó, ¿así iba a ser su vida a partir de ahora? ¿Gente preguntando cosas íntimas y personales de la nada? Incluso ahora, las personas le siguen preguntando a Nadia si es capaz de tener sexo y se fascinan por el hecho de que definitivamente puede hacerlo.

Cuando se trataba de sexo, Nadia sabía que solo tendría que seguir adelante y ver qué pasaba. Pero también temía que las personas que no tienen idea de lo que significaba vivir con una lesión en la médula espinal la juzgaran. Para Nadia es importante encontrar a alguien en quien pueda confiar porque, si bien aún puede tener sexo, el acto ahora es algo muy diferente. El cambio más grande, dice ella, ha sido la falta de espontaneidad: no puedes simplemente “saltar rápidamente a la cama con alguien… es como, ‘Oh, espera un segundo, primero tengo que ir al baño, tengo que orinar porque mi vejiga es un poco complicada'”.

Nadia dice que ella es su peor enemiga porque siempre está poniendo barreras para evitar la posibilidad de tener una relación porque teme sentirse como una carga. “Ahora conllevo una responsabilidad… las cosas toman más tiempo, requieren más planificación, citas interminables, luchas contra el dolor, espasmos, vejiga… todo”

Ella siente la necesidad de decirle a las personas que es “un poco diferente a dormir con una persona normal”. Pero las respuestas que ha recibido nunca son lo que espera. “Todo el mundo dice: ‘Sí, está bien’ y yo ‘Okay, qué incómodo'”.

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Cody y Jess.

Al principio, Cody, de 23 años, no lo entendía igual. Tenía 15 años cuando se lesionó mientras jugaba al rugby y quedó paralizado del pecho hacia abajo. En su adolescencia tardía, cuando salía a las fiestas con sus amigos, lo trataban de manera diferente. Especialmente las niñas, que lo comparaban con sus amigos y hacían comentarios sobre por qué lo dejaban salir y beber alcohol. “La gente es bastante divertida. Simplemente asumen [que porque] estás en una silla de ruedas, no puedes hacer nada”.

Poco después de su lesión, se dio cuenta de que las cosas podrían no estar bien ahí abajo: “¿seguirá funcionando? ¿Aún podré tener sexo? “Los doctores le explicaron las cosas en “los términos médicos que ellos usan”, pero al final dice que nunca sabes hasta que lo intentas. “Esa es una de las cosas más angustiosas, no es lo que solía ser y la primera vez siempre es un poco rara”.

Después de su lesión, el sexo ya no era una prioridad. Todavía salía con los chicos, pero no se trataba de tener una aventura de una noche. Para Cody era importante encontrarse con la chica adecuada y no apresurarse a nada. Esperó su momento y, finalmente, conoció a Jess, con quien ha estado saliendo durante aproximadamente un año.

Y dice que cuando llegó el momento y estaba listo para el sexo, no se preocupó demasiado por las cosas. “Si tienes que pasar por los procesos, tomar un Viagra o lo que sea, todo está bien… Ya sabes, la vida te pone obstáculos y tienes que seguir adelante. Yo solo trato de divertirme y aprovechar las oportunidades”.

Para alguien con una lesión en la médula espinal, las posiciones pueden ser limitadas y la sensación puede variar según el nivel de la lesión. Sin embargo, considerando todas las cosas, Cody dice que sus relaciones sexuales son “realmente buenas” y que todo está funcionando sin problemas en esa área. “Puedo sentir un poco, así que creo que tengo mucha suerte, ya que otras personas no tienen nada en absoluto. Creo que eso sería un poco difícil”.

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Claire.

Claire, de 40 años, se lesionó en 1995. Dice que a sus 20 era muy feliz teniendo aventuras de una noche porque, para ella, el sexo consistía en divertirse y experimentar. “Para mí era como si de alguna manera les estuviera haciendo un favor. Lo reformulé en mi cabeza, así que no era como “tengo problemas con los que me están ayudando”, era más bien como “soy maravillosa por ayudarlos”. Esa era la única manera en que realmente podía lidiar con eso en aquel entonces”.

El sexo para las personas con lesiones en la médula espinal consiste en ser creativos y en forzar los límites porque ya no se trata solo de sexo con penetración. La naturaleza de la lesión resulta en una desconexión entre los genitales y el cerebro, por lo que aunque alguien esté excitado, es posible que no se note físicamente. Esto significa paciencia y comprensión, pero también explorar otras opciones y métodos de estimulación. Claire dice que debería haber educación sobre el cerebro porque es un “órgano sexual real si la gente supiera qué hacer y cómo usarlo”.

Ella habló con su pareja actual durante meses antes de que se conocieran en persona. Después, él le dijo que si se hubieran conocido en un bar, él nunca habría hablado con ella porque estaba en una silla de ruedas. Claire ha encontrado en las redes sociales una herramienta extremadamente útil para derribar barreras, especialmente entre los jóvenes. “Hace tres años… fue entonces cuando entré en las redes sociales por primera vez y de repente vi a todas estas mujeres de todo el mundo que se presentaban de una manera realmente sexy”.

“Pasé años y años odiando mi cuerpo y aborrecerlo y pensando que no era valioso… pero ahora tengo mucha más confianza en mi cuerpo respecto a las lesiones”.

Cody también quiere aprovechar el poder de las redes sociales y está pensando en comenzar su propio canal de YouTube para educar a las personas sobre las personas con lesiones de la médula espinal. Sus últimas palabras sabias son que no permitas que tus limitaciones afecten tu perspectiva. “No dejes que lo que no puedes hacer afecte lo que puedes hacer”.


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