Crónicas de una ciudad imaginaria

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Locadio Torruco cumpliría ochenta años justo el día que cumpliría nueve años en “La casa del árbol”. Ahí aprendió a leer, a escribir y también a hacerse el loco ya que había leído que no estar cuerdo en ese lugar era más valioso que haber leído todos los manuales donde se aprende el arte de ser un "viejo de experiencia" y aparentar tener la razón.

Tuvo una novia cinco años mayor que él. Ella le enseño la enorme tarea de asumir responsabilidades como el portar la credencial de "60 y más" y de no despreciar el poder de la comunicación, charlaban a diario, ella disléxica, el poco tartamudo. La relación duro poco, el corazón de ella, bueno, más bien el marcapasos y los cinco stens colapsaron cuando intentaron hacer el amor, por eso él decía que no había muerto del todo, que ese músculo cardiaco solo se había contraído un poco para hacer una pausa y programar todo el amor pendiente allá en el cielo, aunque dudaba eso de que se vieran en el cielo ya que la historia de “Shadia, la Perla de Macuca”, nombre artístico de la novia nonagenaria era muy reconocido en la memoria de todos los habitantes del asilo.  

Pensó en volver a tener una relación amorosa con otra inquilina, pero el recuerdo de Shadia le hacía mirar a todas directamente al, no al corazón, sino al cuello, para observar en la vena carótida el fluir de la sangre, con ello, sabia de inmediato quien sufriría un final similar al de su amada. No volvió a besar a nadie más y se quedaba meditando su nueva soledad todas las tardes en el patio y entonces le diagnosticaron locura de amor. La psiquiatra se cansó de darle medicamentos para mejorar su ánimo que hasta se hizo adicta al probar las prescripciones ¡que daba a Locadio pensando que quizás estaban caducados.

En la madrugada que cumplía los nueve años de interno, tuvo una insoportable necesidad de orinar a las cuatro de la madrugada, y en camino al baño, empezó a sentir un suave golpeteo de lluvia que ferozmente aumentaba poco a poco dentro de su pecho, luego se depositaron dentro de su cabeza pequeños torbellinos que empezaban a ponerle nublada la mirada y con trabajo salió al patio dando pequeños tumbos sobre la pared, no llego al baño, tampoco a la modesta enfermería. Cayó pesadamente con todos sus ochenta primaveras sobre la ofrenda del día de muertos, dos pequeñas mandarinas quedaron dentro de su boca, un tejocote se intercambió por el ojo izquierdo, el cabello brillaba de tanta azúcar que se desprendió del pan de muerto que ahora lucia cual tortilla yucateca. Lo último que alcanzo a escuchar fue una voz que le decía – ¿Te sientes mejor? –movió la cabeza para afirmar la respuesta y alcanzó a ver de reojo que quien le preguntaba era el “Cuerdo Soberano”, un septuagenario realmente “loco de atar” que en ven de levantarlo, le brindó una palmada similar a una llevar el signo de escorpión a su espalda.

No pudo soportar más de un minuto la implacable sed que brinda un infarto, empezó a escuchar cientos de voces que le llamaban por su nombre al mismo tiempo. Por alguna extraña razón recordó cada una de las páginas de los pocos libros que había leído, un tsunami de historias, anécdotas, conclusiones y consejos pasaron por sus ojos. Sintió una luz cálida que entraba lentamente por sus dedos y un movimiento circular, cual vaivén de mar, se apoderó de su cuerpo inerte, una salada brisa de mar perforó su nariz. Su último mejor recuerdo fue la primera vez que conoció el mar, aunque nunca se atrevió de joven a conocer la libertad de los surfistas. Qué pena no poder sobrevivir a sus penas.

La obscuridad cayó en su frente como ave sorda en el vacío, como vergüenza cuando se pierde el control de las bragas. Tuvo tiempo de un último pensamiento: ¿cuánto tiempo le hubiera ocupado perdonar los libros guardados, no leídos? Y así, Locadio Torruco recuperó la cordura cuando su “libro de vida” quedó abierto sobre la ofrenda del día de muertos de La casa del árbol” el cual, cada vez tiene menos presupuesto y más corazones haciendo fila para entrar y enamorarse por última vez.

 Fin

 

@choco_ashushao

 

              

    

   

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