Crónicas de una ciudad imaginaria

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Su nombre era Eugenio y no entendía porque le decían Chepe, quizás era para molestarlo ya que nunca había ocultado su desprecio por la música de José José. Nació en "Torno Largo 4a sección" el mismo día que mataron a John Lennon, quizás el mantra de ese día se mezcló con su sangre en el momento que la vieja partera cortó el cordón umbilical. 

Su joven madre colocaba la televisión frente a la cuna para arrullarlo, pero Chepe agitaba las manos al ritmo del single en todos los comerciales, parecía dirigir una invisible orquesta. Ya en la primaria, tuvo problemas para aprenderse el himno nacional y qué decir del local y es que, su cabeza estaba llena de redobles, de ruidos de saxofón, ¡de rocanrol! Sus compañeros lo veían como bicho raro, y el colmo de está rareza, fue cuando en jalogüin de quinto grado, se disfrazó de "Octavio Paz", todos pensaban que era una broma, pero cuando recitó de memoria tres cuartillas de "El Arco y la Lira", nadie lo volvió a invitar a fiesta alguna. La vida en la secundaria fue un caos, no era niño "de diez" y le dio por escribir poemas solo por gusto, no soñaba con ganar el Nobel o el premio Alfaguara, eso sí, descubrió que los versos conquistan besos aunque las dueñas de esos labios tiernos no entendían lo que él escribía. Más tarde decidió aprender guitarra y su maestro notó que esos arpegios eran celestiales. Sus padres no aguantaban la situación, ellos soñaban con un hijo contador, ingeniero o geriatra; el psicólogo les dijo que cursara en otra ciudad la preparatoria, que todo cambiaria y así fue. Eugenio conoció la cheve, el ‘amorts’, y a los Rollings Stones, the Ramones, Defpunk, Frank Zappa. El mundo rosa de mamá se cayó a pedazos cuando una tarde de abril, Eugën (nombre artístico), llegó a casa al día siguiente con tatuajes en el brazo, el pelo morado y aún mareado por el whisky, le dijo a su padre que nunca más cantaría boleros en su aniversario de bodas, una tragedia.

Se fue de casa. Decidió formar una banda, pero solo otro inadaptado le siguió, entonces fue una banda de dos, llamarse dúo no era suficiente para la energía con la que bailaban en el escenario. Iniciaron tocando covers, en los camiones, en el metro, luego vino un contrato en un bar del Sanborns por un mes, ese tiempo les hizo ver su difícil camino. Una noche de lluvia, decidieron que el cantaría sus poemas y los de Octavio Paz y su compañero, "RedEye", inventaría la música. No querían ganar mucho dinero, solo ser felices aunque sus padres, de ambos, opinaban diferente. Y tuvieron mucho éxito, viajaron por el mundo, el "laberinto de la soledad" gracias a ellos no volvió a quedarse solo. Y un día, recibió una invitación para hacer un concierto en su natal Torno Largo, lo pensó mucho, pero RedEye lo convenció. Y llegado el día, la lluvia disminuyó la asistencia como el SAT a la quincena de los todos aquellos que se quedaron hasta el final de la función esperando a que su amigo de la infancia, el buen Chepe, cantará lo que fuera, pero al ritmo de cumbia, salsa o reguetón lo cual, nunca sucedió.

@Choco_ashushao

 

              

    

   

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