Amar es una forma de morir

b_420_0_16777215_00_images_punto-de-vista_ffff.jpg

A ellas, las que duermen sin descanso †

Amar es, sin duda, una forma de morir. Sin embargo, la conciencia de la muerte lleva al sentido de vida, y sólo el que ha muerto de una u otra manera es capaz de amar y de amarse, de abrirse a un universo nuevo y poco explorado, porque el amor siempre exige ojos nuevos, capaces de leer las cosas con el asombro infante de la primera vez. Como aquel lector que saborea las páginas en la primera lectura y en su virginidad quiere subrayarlo todo, porque todo parece importante, porque todo lo nuevo es importante ¿Acaso no lo es? No obstante, sólo en la segunda lectura, cuando la novedad ha terminado es capaz de distinguir lo esencial de lo accesorio, lo existencial de lo material. Las cosas tienen alma pero pocas personas son capaces de escucharlas. Sólo el que ama cuelga palabras de las flores, del viento, del simple transitar de pies sin destino ni identidad. 

 

Amar es morir. No estamos ciertos de nada, únicamente del deseo, de la llama que brota de los cuerpos, de la idea de cuerpo, de la idea de amor. Amar es elegir, es jugar aun a sabiendas de que vamos a perder, porque el que ama nunca vuelve a ser el mismo, siempre es el otro, y es otro, un ser más renovado que al final de cuentas ha elegido soltar una parte que creía propia. Cuando amamos el otro se vuelve una extensión de nuestro ser, aunque sabemos que no lo es. Poco importa la razón, hemos elegido la sensación, como el poeta frente al ensayista. Elegimos lo que somos, elegimos ser, y ser también es morir, porque todo lo que es se mueve y cambia de sitio para seguir respirando y seguir siendo.

 

En este mes de los enamorados, de los amigos —que no son menos enamorados que los amantes—, elegimos dar y darnos. Lo material tiene un mensaje de nuestra alma, queremos ahora que las cosas hablen por nosotros, que los emojis expresen y generen sentimientos y también sensaciones. Pero, ¿qué ocurre cuando elegimos en verdad amar y entregarnos como somos? ¿Amar es lo contrario a enamorarse? Planteamos el tema del amor meses atrás para comentar que amar es existir, pero ¿qué implica esto? ¿Qué implica entregarme al otro con ese ramo de flores, con ese libro, con esa canción, con ese poema?

 

Rollo May, psicoterapeuta existencialista, en su libro Amor y voluntad, lanza una contundente crítica a la sociedad del consumo, a la sociedad que tiembla en su desnudez emocional, incapaz de escuchar al otro y capaz de violentar al otro. ¿Cuántas rosas ya no fueron entregadas este San Valentín? ¿Cuántas sonrisas yacen ahora bajo tierra? ¿Acaso nos importa? May considera que amar es romper la indiferencia, abrirse a lo positivo y a lo negativo, como si confiaras tu alma y tu cuerpo al otro, sin embargo, ¿quién es el otro? ¿Quién respira hoy a tu lado?

 

Según el psicoterapeuta, “cuando amamos abandonamos el centro de nosotros mismos. Somos arrancados de nuestro anterior estado de existencia y arrojados a un vacío; y aunque esperamos alcanzar un nuevo mundo, una nueva existencia, nunca podremos estar seguros de lograrlo”. A diferencia de cuando se está enamorado y el mundo parece sacudirse y ponernos un velo de “todo está bien”, la acción de amar nos lleva a la consciencia de la muerte, y esta al sentido de vida.

 

Esa misma consciencia de la fugacidad que hay en nosotros nos vuelca a la decisión de existir, de ser y estar plenamente viviendo el aquí y el ahora, para que no nos cuenten lo que es amar, sino para escribir nuestra propia historia de amor, la cual empieza con uno mismo, cuando se elige vivir para amar, para dejar de ser, para mudar y transformarse en una versión más humana, en una persona capaz de escucharse para escuchar al otro, capaz de amarse para amar al otro, y no capaz de herirse para herir al otro. Sólo así tal vez la apatía se extinga y empecemos a mirarnos y a entender que nada volverá a ser como hoy, que la vida es un regalo y la existencia, una decisión. ¿Cuántos obsequios te atreves a dar ahora que eres consciente de que regalar es regalarte, de que amar es abrirte y de cierta forma morir? Ya lo dice san Agustín: “ama y haz lo que quieras”, porque dar es darte, amarte es amar. Carpe diem.

 

              

    

   

{loadposition date}